Definitivamente he mejorado. De verdad, muchísimas gracias.
No podría haber hecho nada de todo esto de no ser por ti.
Oh, bueno, perdona. No te he dado la gran noticia. ¿Recuerdas
que Atieno me había regalado un vestido y me había dicho que pronto lo
necesitaría? Pues se ve que se estaba guardando la sorpresa desde hacía tiempo:
han organizado una cena de trabajo y, ¿sabes qué? ¡Estoy invitada!
Sé que en realidad no es gran cosa para cualquier otra
persona. Quiero decir, para los demás esto debe ser algo normal, sin embargo
para mí es algo tan raro como encontrarme un cadáver que huela a flores sobre
mi mesa de trabajo.
…
Perdona.
Intento cambiar mi sentido del humor y a veces creo que digo
cosas un poco… incómodas. Lo que
quería decir es eso, que nunca me había pasado algo de este estilo y estoy muy
contenta por ello. De alguna manera me siento como si estuviera en la cumbre de
una montaña, y aunque a mi alrededor hay algunas más altas, creo que puedo
llegar hasta la cima de las demás con alzar un poco mis brazos.
Me encantaría decírselo a todo el mundo. Gritar desde esa
cima que por fin estoy siendo aceptada por los demás y con ello, creo que un
poco por mí misma también. Es una sensación muy agradable. Cada vez que pienso
en ello me entran ganas de llorar.
Aunque en realidad tengo entendido que estoy invitada a esa
cena porque Atieno ha movido algunos hilos, pero no me molesta que sólo ella se
haya acordado de mí. Me alegra que hayamos creado un vínculo y que cuente conmigo
para cualquier cosa. Saber que he hecho mi primera amiga me hace esbozar una
sonrisa tonta. Es que lo pienso y no puedo evitar reír.
No me apena que esta situación la esté viviendo a estas
alturas de la vida. Estoy feliz de que la esté viviendo. Es un pensamiento
optimista, ¿será que se me está pegando un poco el carácter de mi amiga?
Amiga. Amiga. Amiga. Mi
amiga. No quiero –ni puedo- parar de decirlo. ¡Suena tan bien!
Atieno me ha dicho que estos días parezco una de esas
adolescentes de las series que hay en horario para todos los públicos que
sueñan con su primer amor. Fue algo que me dejó pensando.
¿Estaré enamorada de ella?
Pero, de nuevo, como si lo hubiera dicho en alto, me gritó
“¡somos amigas!” y yo repetí como un eco “¡amigas! ¡amigas!”. No entiendo mucho
sobre el amor y esas cosas, así que creo que es comprensible que confunda
términos.
He buscado un poco por internet y dicen que cuando una
persona está enamorada de otra no deja de pensar en ella, sus gestos le afectan
más de lo normal, tiene detalles… Vale, es cierto que igual cumplo todas esas
cosas, pero estoy segura de que tiene que haber algo más que se me escapa.
En las películas los enamorados sueñan con estar juntos,
viajar… Ahora que lo pienso, debe ser divertido hacer eso con ella.
Vaya. Pero… Mmm… Bueno… Pero… ¡Pero quieren besarse! Y yo no
quiero besarla. Así que sólo somos amigas.
¿… verdad?
…
Ahora que te lo estoy contando, la verdad es que me estoy
dando un poco de pena a mí misma. Sé que tú no vas a juzgarme, así que me
siento cómoda diciéndotelo, pero sí, entiendo que debería calmarme un poco.
Aunque también tengo todo el derecho del mundo a disfrutar de esto, a pesar de
que ya ha pasado un mes desde lo del vestido. Si estoy así, quiere decir que
todo va bien, ¿verdad? ¿No?
Aun estando todo bien respecto a mi relación con Atieno, hay
algo que me preocupa de sobremanera, y es que la cena de trabajo va a ser
precisamente de eso, de trabajo, por lo que no estaremos Atieno y yo solas.
Estará lleno de gente, de caras completamente desconocidas para
mí junto a esas de las que sólo conozco sus perfiles o rostros cuyas miradas aún
no he visto. Me pongo nerviosa con sólo imaginarme sentada con todos ellos.
Probablemente hablen de temas sociales suyos, por lo que no sabré qué decir en
ningún momento, dado que para ellos tan solo soy “la de los muertos”. Lo más
seguro es que no se sepan ni mi nombre, incluso cuando está escrito en todos
los informes del edificio. Con esto no quiero decir que no sean profesionales y
no los lean, solo… no le prestan mucha atención a mi nombre, ni a mí. Eso es
todo.
Desde luego que no la necesito en absoluto, pero estaría bien que de vez en cuando respondieran a alguno de mis saludos, aunque ya ni me molesto en hacerlo.
Viendo lo que hacen, cómo se comportan, me doy cuenta de que no me pierdo nada. Ninguno de ellos es como Atieno. Además, ella vendrá a la cena, así que todo estará bien, solo tengo que estar con ella.
¿Crees que se extrañará si le pido que no me deje sola?
Mejor me quedo con ella y ya está, prefiero evitar problemas.
De todas formas, quién sabe, ¿crees que con el vestido que me regaló Ati cambiará esa mala costumbre que tienen los demás? Me ha dicho que se muere por volver a verme con él puesto, y la verdad es que con saber eso me conformo.
...
Por cierto, parece ser que hay un motivo para que se celebre la
cena, como con todas las anteriores. Solo que esta vez no es Navidad, ni Acción
de Gracias, ni el cumpleaños o el ascenso de alguien. Esta vez es una fiesta de
bienvenida para un trabajador nuevo que se incorporará la semana que viene. En
eso, supongo que es diferente a todas las cenas anteriores, además de que a
esta también asistiré yo.
Tengo un poco de curiosidad por saber qué clase de persona
es. ¿Podré llegar a ser amiga suya como me pasa con Atieno? ¿En qué puesto
trabajará? ¿Coincidiré con esa persona en alguno de los horarios? ¿Será un
hombre o una mujer?
Ser el nuevo es algo muy duro, así que lo mejor será que le
hable cuando llegue. Pero, ¿igual al hablarle de forma repentina se asusta?
Debo pensar bien cómo voy a hacerlo todo.
Solo quedan dos días -unas pocas horas-, pero estoy segura de
que me dará tiempo a pensarlo todo con calma. Tampoco es que fuera a dormir
mucho estas noches. No puedo hacerlo cuando estoy nerviosa. Muchas veces
desearía poder tener un botón de encendido-apagado en mi cerebro. Así estaría
mucho más tranquila, pero poco a poco lo estoy cada vez más, ya que sé que ya
no estoy sola. Porque tengo a Atieno… y te tengo a ti.